ACUERDOS RELACIONALES Y DE VALORES

Muchas veces, en los grupos surgen malos entendidos o incluso enfrentamientos entre algunos de sus miembros. Cada persona tiene su forma de ser, su “background”, su formación, sus experiencias, una manera específica en la que ha sido criada y un entorno que no necesariamente es el mismo al de los demás miembros del grupo. De hecho, es específico y único en cada ser humano.

Al unirnos a un grupo con el que compartimos la Visión y los objetivos, a veces, damos por hecho que esto va a ser suficientemente fuerte como para que esos malos entendidos y roces se solucionen, o al menos, se pueda seguir adelante, a pesar de ellos.

La experiencia de las personas que llevan muchos años compartiendo en grupos, apunta a lo contrario. Precisamente esa convivencia y ese trabajo conjunto hace que salgan a flote con más frecuencia, todas esas partes que están sin resolver.

En organizaciones jerárquicas ocurre lo mismo. Simplemente tienen sus propias formas de solucionarlo y, en otras ocasiones, las personas asumen que estos problemas son suyos y no hay que compartirlos.

Lo más sano es, sin embargo, contar con unos Acuerdos Relacionales y de Valores, dentro del Reglamento Interno de la Organización, consentido por los miembros, o al menos por el Círculo General, que nos sirvan de marco de referencia y de base, para cuando este tipo de circunstancias se presentan.

Cada organización tiene unas características y unas necesidades diferentes de comunicación y de relación. También los mínimos de cada grupo pueden variar. Lo que para un grupo puede ser aceptable, para otro puede ser intolerable. Por eso, estos acuerdos tienen que registrar qué tipo de relaciones esperamos y necesitamos dentro del grupo.

Es muy recomendable no esperar a que se den los conflictos para crear estos Acuerdos. Pero, si ya han surgido ciertos desacuerdos y problemas, cuanto antes los formulemos y los consintamos mejor. Incluso, dichos desacuerdos pueden servirnos para establecer qué es lo que queremos para nuestro grupo y qué actitudes o conductas no aceptamos como tolerables dentro de la Organización.