UN ESTUDIO DE CASO SOBRE DEMOCRACIA LOCAL

DE LA COMPETICIÓN Y LA COLUSIÓN HACIA UNA COLABORACIÓN BASADA EN EL CONSENTIMIENTO

A. Georges L. Romme, Jan Broekgaarden, Carien Huijzer, Annewiek Reijmer & Rob A. I. van der Eyden.

To cite this article: A. Georges L. Romme, Jan Broekgaarden, Carien Huijzer, Annewiek Reijmer
& Rob A. I. van der Eyden (2018) From Competition and Collusion to Consent-Based Collaboration:
A Case Study of Local Democracy, International Journal of Public Administration, 41:3, 246-255,
DOI: 10.1080/01900692.2016.1263206
To link to this article: https://doi.org/10.1080/01900692.2016.1263206

Un estudio de caso llevado a cabo en un municipio holandés ilustra cómo principios de diseño circular sirvieron para fomentar el papel del Concejo municipal como organizador de la participación civil. Este caso ilustra así mismo cómo una democracia local, que ha sufrido durante mucho tiempo de tácticas de “mayoría-minoría” y de patrones de votación, puede ser transformada en una cultura de colaboración, basada en el consentimiento.

La siguiente sección presenta entonces las averiguaciones logradas con el estudio de caso llevado a cabo en un municipio holandés en el cual se usaron principios de diseño circular para atacar el vacío entre ciudadanos e instituciones públicas, lo que dio como resultado prácticas democráticas que trajeron tomas de decisión ejecutadas por consentimiento informado (en vez de reglas de mayoría) y que incluyen un alto nivel de participación civil. 

La mera oportunidad de votar para elegir representante en los entes municipales y parlamentos nacionales (p ej cada 4 años),  difícilmente satisface el fuerte deseo de muchos ciudadanos de expresar sus opiniones, intereses e ideas sobre asuntos en los que están de hecho interesados.

El enfoque del “diseño circular” en los Países Bajos, también conocido como “organización  sociocrática circular” ha probado ser efectivo en más de 30 empresas y otras organizaciones privadas, así como sectores semipúblicos en los Países Bajos y otros países varios. El gobierno holandés también ha acreditado este enfoque, eximiendo del requisito legal de implantar comité de empresa, a toda organización que implemente en su totalidad, un diseño circular.

La palabra “sociocracia” se deriva del latín “Socius” (compañero) y del griego “Krateim” (gobernar). La noción de sociocracia fue acuñada en principio, por el filósofo francés Auguste Comte en 1851. La idea de sociocracia fue posteriormente adoptada por el sociólogo americano Lester Ward (1892), quien creía que un público altamente educado era esencial si un país debía ser gobernado con eficacia y argumentaba que una democracia debiera evolucionar hacia formas más avanzadas de deliberación y gobierno, tales como la sociocracia.

Gerard Endemburg

El empresario holandés Gerard Endenburg, a finales de los 60 y principios de los 70 del siglo pasado, empezó a experimentar con la idea de Sociocracia que a la postre dio como resultado, el enfoque de organización sociorática circular. Comenzó desarrollando varios principios de construcción desde la cibernética, la ciencia de conducción y control (p.ej Beer 1959). En este periodo, Endenburg se hizo cargo de la empresa de sus padres en la industria electrónica holandesa, Endenburg Electrotechnick. Esta empresa había estado luchando durante un tiempo con la implementación de un consejo laboral, un cuerpo consultivo requerido por una nueva ley holandesa. En los primeros años de funcionamiento de este consejo en combinación con una jerarquía administrativa convencional, los participantes resultaban crecientemente insatisfechos con este cuerpo consultivo, en vez de proporcionar una genuina consulta entre la dirección y los representantes de los trabajadores, frecuentemente generaba conflictos. Por ello, Endenburg decidió rediseñar completamente este sistema consultivo. 

Dibujando la noción de circularidad desde la cibernética, desarrolló en primer lugar, los principios que deberían aplicarse a cualquier tipo de sistema “capaz de mantener un estado de equilibrio dinámico”. El propósito primario del diseño circular, es reforzar la capacidad de gobernanza, auto-organización y aprendizaje de las organizaciones concernidas. Esto se consigue mediante la instalación de procesos circulares en los cuales, se promueve y facilita la investigación y se exploran los límites de nuevas políticas de forma continuada y se monitorea la implementación de las políticas.

El enfoque de diseño circular se desarrolló inicialmente para organizaciones del sector privado y semi-público, sin embargo, Endenburg también especuló en su día, sobre cómo estas reglas y principios podrían informar soluciones para el vacío existente entre ciudadanos individuales y cuerpos administrativos y representativos a niveles municipales, regionales y nacionales.

Estudio de caso

Esta sección presenta lo averiguado a través de un estudio de caso de la Utrechtse Heuvelrug (UH), un municipio con unos 50.000 habitantes en el centro de los Países Bajos.

La oportunidad de experimentar con diseño circular, surgió cuando el alcalde de UH invitó a un grupo de ciudadanos a investigar opciones para una gobernanza local más efectiva. Los objetivos claves eran cerrar la brecha existente entre los ciudadanos y la administración del municipio, así como desarrollar lazos de colaboración constructiva entre ciudadanos, funcionarios y el consejo de alcalde y concejales. Estos esfuerzos se recogieron en un informe con consejos prácticos para la administración de UH. El proyecto piloto ha establecido un nuevo conjunto de prácticas en las cuales el consejo municipal dirige el proceso de desarrollo de las políticas públicas, con un alto nivel de participación civil. 

UH se originó en 2006, de la integración de 5 pueblos menores. En los años siguientes, la atención administrativa se centró en la reorganización interna y el alineamiento de políticas, procedimientos y apoyo de TIC entre los municipios anteriores. En el mismo periodo, el consejo municipal decidió construir un nuevo edificio para el Ayuntamiento,  ya que se pensó que esto sería menos costoso que mantener las instalaciones existentes.

Esta decisión causó una falta de confianza entre los ciudadanos y sus instituciones públicas locales y políticos, que creció significativamente

A principios de 2012, el alcalde de UH, invitó a un grupo de ciudadanos a investigar opciones para una gobernanza local más efectiva con el objetivo de mejorar la interacción entre los ciudadanos y la administración local. Todos los ciudadanos fueron invitados a presentarse voluntariamente para participar. Se formó entonces un grupo de 15 ciudadanos que se llamaron a sí mismos los “Constructores de Puentes”. 

Como primer paso, los constructores de puentes, decidieron establecer un número de reuniones para averiguar las necesidades de todas las partes implicadas: funcionarios, miembros del consejo, ciudadanos y concejales. Pronto quedó claro con estas reuniones que no era una sola la brecha para la que se necesitaba el puente, aparecieron un gran número de brechas, faltas de entendimiento y de comunicación entre las partes implicadas. 

El grupo BB (Constructores de Puentes) estudió y analizó el informe WRR (2012), otros informes varios y varias “mejores prácticas” de otros municipios para definir puntos clave de partida para proyectos de participación exitosa. Estos puntos clave, incluían lo siguiente: recoger y emplear todo el conocimiento y la información disponible en el inicio del proceso/proyecto de participación, implicar a todas las partes incluyendo aquellas que tengan importantes intereses y puntos de vista y opinión discrepantes; comenzar  desde las necesidades de los participantes y no desde soluciones potenciales; búsqueda de soluciones creativas a las que todos los participantes puedan dar su consentimiento y solicitar a los participantes la toma de una responsabilidad colectiva para soluciones a las que hayan dado su acuerdo.

El alcalde de UH, Frits Naafs, comentó recientemente, la nueva cultura democrática emergente en su ciudad:

Frits Naafs

“Además del principio de consentimiento, la práctica cíclica de formación de ideas, juicios y decisiones, se ha expandido en este municipio. Los ciudadanos están comprometidos desde el principio de la formación de ideas y juicios, por ejemplo, a través de las tardes de consulta. Muchos de nuestros ciudadanos solían tener aversión a la tradicional preparación de una sesión informativa, porque pensaban que estaban participando en algún tipo de tribunal. Con nuestro nuevo enfoque, los ciudadanos pueden hablar con los consejeros en términos de igualdad. Ya no hablan los unos a los otros, sino que hablan los unos con los otros”.

El resultado es que un número creciente de ciudadanos, consejeros y administradores de UH se han comprometido en diálogos productivos, en los cuales cada uno puede expresar opiniones y objeciones para encontrar vías de solución a dichas objeciones – en vez de gastar un montón de tiempo y recursos en coaliciones de mayoría contra minoría y sistemas de votación. Esta cultura colaborativa puede ser una condición necesaria para el nuevo papel del concejo municipal de UH, como orquestador de la participación civil en el desarrollo de las políticas públicas. Esta cultura política no se alcanza sin ningún traspié y alguna recaída, según observó el alcalde Naafs:

De vez en cuando, recaemos en las discusiones de “nosotros y ellos”, y el pensamiento en coaliciones basado en la mentalidad tradicional de los partidos políticos. Entonces, actuamos bajo el reflejo de integrante de un partido político. Pero en general, observo que las personas se escuchan mucho mejor mutuamente y que las decisiones políticas tienen una aceptación más amplia. La relación entre el concejo municipal, el alcalde y los concejales, también ha cambiado: hoy día, cada vez sometemos más temas de políticas no resueltas al concejo, en vez de seguir la ruta convencional de comisiones y reuniones de trastienda”.

El resultado es que un número creciente de ciudadanos, consejeros y administradores de UH se han comprometido en diálogos productivos, en los cuales cada uno puede expresar opiniones y objeciones para encontrar vías de solución a dichas objeciones – en vez de gastar un montón de tiempo y recursos en coaliciones de mayoría contra minoría y sistemas de votación. Esta cultura colaborativa puede ser una condición necesaria para el nuevo papel del concejo municipal de UH, como orquestador de la participación civil en el desarrollo de las políticas públicas. Esta cultura política no se alcanza sin ningún traspié y alguna recaída, según observó el alcalde Naafs:

De vez en cuando, recaemos en las discusiones de “nosotros y ellos”, y el pensamiento en coaliciones basado en la mentalidad tradicional de los partidos políticos. Entonces, actuamos bajo el reflejo de integrante de un partido político. Pero en general, observo que las personas se escuchan mucho mejor mutuamente y que las decisiones políticas tienen una aceptación más amplia. La relación entre el concejo municipal, el alcalde y los concejales, también ha cambiado: hoy día, cada vez sometemos más temas de políticas no resueltas al concejo, en vez de seguir la ruta convencional de comisiones y reuniones de trastienda”.

En un nivel más teórico, el estudio de caso de U.H., sugiere que esfuerzos para renovar la gobernanza pública, son supuestamente más exitosos si explotan el fuerte deseo de muchos ciudadanos, de comprometerse en otras formas de comportamiento “expresivo”, en vez de simplemente votar en una elección cada 4 años. Se nota que muchos ciudadanos desean especialmente, expresar sus preocupaciones respecto a temas y asuntos en los que están altamente interesados. En otras palabras, no desean expresar sus opiniones sobre un amplio abanico de asuntos, sino meramente sobre asuntos y políticas que les motivan y activan para unirse a la discusión. En cualquier otro asunto, confían en (el conocimiento y opiniones de) “otros” para crear soluciones de políticas efectivas.

Para leer el caso Completo
https://drive.google.com/open?id=1D6r8YXSLd679sHYia87JJ4cuh4qptpMi